lunes, 16 de septiembre de 2013

Big Mind con Alejandro Villar


Este hombre sencillo, afable, cercano ha sido éste fin de semana maestro de maestros. Imposible no buscar estar lo más cerca posible de él como si así pudiera integrar cada palabra que decía. Un biólogo buscador, cuya parte escéptica le llevó hasta un gran maestro Zen , Genpo Roshi creador de la técnica Big Mind escrita en su libro (agotado por cierto) Gran Mente, Gran Corazón.

Genpo Roshi dice que somos seres (almas) humanas (mi pequeño yo), que buscan encontrarse. Esa definición me llega y algo en mi interior se alegra. Yo soy todas mis voces, infinitas voces, tantas, que algunas ni tan siquiera las reconozco desde mi pequeño yo. Ocurre que algunas voces no me gustan, no quiero tenerlas, bien porque sentí que me hacían daño o hacían daño a seres que amaba, bien porque nunca supe comprenderlas. Todas esas voces las metí en mi sótano, en mi sombra... en algún momento a lo largo de mis 49 años, he ido disociando voces (contigo no bicho!!!) y creyendo que no las tengo, las fuí abandonando.

Las voces disociadas golpean y salen a hurtadillas... que boba, yo me creía que mi sótano era seguro, pero estamos tan bien hechos que todo lo necesario sale. Podría una orquesta sonar sin alguno de sus instrumentos? Las voces pueden sonar como una orquesta en la que cada músico toca su instrumento en el momento adecuado para crear un sonido acompasado.

Hablar con cada voz ha sido un ejercicio sorprendente, las lágrimas y las carcajadas se mezclaban en una sala cálida de KayZen, sede de la Escuela Transpersonal en El Escorial. Alejandro Villar, como un gran director de orquesta facilitaba con amor y humor, el camino de las voces.

Saber que soy todo, integrar a mis voces, comprender que si las acepto tienen muchas cosas buenas que ofrecerme, ha sido el mejor regalo que he podido hacerme éste fin de semana. El mejor ejemplo para mi fué el caballero, ese ser amoroso y galante que en el campo de batalla corta cabezas y mata... mi pequeño yo con sus resistencias, con sus miedos, ha sido abrazado por mi gran mente, la que nada desea, la que nada piensa... y yo... o mejor dicho dicho, mi pequeño yo... no sabía que estaba.

Voy a escuchar a cada voz con atención plena, voy a sacarla del sótano sabiendo que es un trabajo de por vida, voy a preguntarle a cada voz, qué puede aportarme que me acompañe para ser más feliz y vivir más en mi... gracias Alejandro.

Almu Fuentes... más integrada







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